PDF Imprimir E-mail
Hoy no se fía, mañana sí
El gobierno neuquino parece un puzzle descompuesto. Varias líneas conviven, con recetas distintas sobre la realidad. El mecanismo de prometer un futuro mejor se va agotando a medida que pasan los meses de gestión. Se verá si habrá o no cambios a partir del discurso de Sapag el próximo 1 de marzo. 
Hay una caja con todas las piezas revueltas. Un rompe-cabezas condenado a que nunca se termine de armar. Tal parece Neuquén en este siglo que cumplió ya sus primeros diez años.

Es un problema de plata, se dice una y otra vez. Es, al menos, la muletilla del gobierno, y si se mira con un poco más de amplitud, también la del corporativismo sindical y empresarial Estado-dependiente.

El gobierno lleva en este tema la voz cantante. Machaca una y otra vez, tal vez pensando en que la ciudadanía tiene la cabeza dura, y el verbo oficial es la gota que horada la piedra. En el 2007, prometió que las cosas se encaminarían en el segundo semestre de 2008. Lo mismo hizo en el 2009. Ahora, insiste en el 2010: todo segundo semestre será mejor. O sea: todo futuro será mejor que este presente apretado y sufrido.

Es como el cartelito que había en las viejas despensas o almacenes de barrio: “hoy no se fía, mañana sí”.

Las razones para tal situación no han cambiado desde el primer día: una combinación de herencia financiera complicada, más las crisis que han sacudido al país y al mundo, más la caída de la producción petrolera, más la imposibilidad manifiesta de aumentar la recaudación propia, más el gasto de los municipios.

Estas son las razones admitidas por el propio oficialismo.

Alguna oposición le agrega: el incremento del gasto público, provocado por el desmadre salarial devenido a su vez no de salarios exagerados (nadie dice que los empleados del Estado nadan en el bienestar) sino de una plantilla estatal superpoblada. Y hablan también, obviamente, del clientelismo clásico unido a la burocracia: es decir, mucha asistencia social que transita por caminos misteriosos y caros.

Lo cierto es que a poco de la inauguración de sesiones ordinarias en la Legislatura, fecha que se toma inevitablemente como principio del año político propiamente dicho, desde que se reformó la constitución y fue fijada para el primer día de marzo, nada indica que habrá cambios gruesos en el discurso que dará Jorge Sapag.

Se hablará de las obras que se han hecho y están en marcha (600 es el número elegido por el Gobernador, desparramadas en toda la provincia). Se hablará de la necesidad de aumentar los recursos antes de seguir aumentando los gastos (El presupuesto contempla un déficit de más de 700 millones de pesos). Se hablará del federalismo de coordinación, y de cómo se acompaña al gobierno nacional desde lo institucional porque es necesario un país unido y no dividido en luchas fraticidas y estériles.

Pero hay una duda, dentro y fuera del MPN, dentro y fuera del gobierno. ¿Hay, realmente, un problema de plata, o en realidad el problema es político, y por lo tanto, mucho más dramático?

Cada vez más voces se escuchan que acuden a la segunda interpretación. “Se gasta mucha más plata de lo que se debería, porque no hay una línea política, sino cien”, se dice.

Un puzzle, Neuquén. Una caja llena de piezas para armar.

Indagando un poco en la intimidad del Gobierno (es difícil, aunque no imposible), a poco de hablar aquí y allá comienzan a notarse las evidencias de un coro en el que sobran solistas y falta masa armónica. Suele pasar, no es preocupante, en todos los gobiernos, se relativiza.

Sin embargo, es evidente que Jorge Tobares insistirá con su receta de enhebrar mil y una negociaciones, con fórmulas de “participación e inclusión” en el afán de que los gremios estatales mantengan, más allá de algún que otro conflicto, los pies dentro del plato.

No es para nada la posición que sustenta, por ejemplo, Leandro Bertoya, para quien en algún momento habría que decir basta a lo que él mismo ha definido como la “voracidad” de los gremios estatales. Si lo apuran un poco, lo mismo dirá de muchos intendentes –del MPN, sobre todo- que también esgrimen “voracidad” a falta de capacidad propia para “dar de comer” a su tropa.

Los puentes entre las dos posiciones extremas del Gabinete son cada vez menos eficaces. Y se traducen además en cuestiones que exceden largamente el tema del dinero y el presupuesto. Tocan también, por ejemplo, la cuestión de la Confederación Mapuche y sus litigios; el tema de la protesta social y si hay que ser más duro o más blando; la seguridad pública con una delincuencia que siempre está en aumento; la consecuente relación con la policía, que es un problema en sí misma.

Todo esto, mezclado con las urgencias de definición ante las elecciones internas partidarias, y la cuestión electoral que se aproxima rápidamente y que indica la necesidad de resolver lo interno para acometer después una estrategia clara hacia el resto de las fuerzas políticas, que –en esto nadie tiene dudas- aprovechan y aprovecharán las dudas y vacilaciones del gobierno del MPN.

¿El problema principal del gobierno, entonces, es político y no financiero?

Lo que aparece como diagnóstico más probable es que sí, hay un problema político que acrecienta la gravedad de un cuadro financiero y económico ciertamente complicado. Y que ese problema político es devenido de la ambigüedad, provocada a su vez por la coexistencia de líneas contradictorias, con conductas asimismo conflictivas, en el propio seno del gobierno.

Sapag, hasta ahora, ha gobernado haciendo presión ocasional en alguno de los platillos de una balanza en permanente desequilibrio, y ha logrado mantenerla más o menos pareja.

El discurso que pronunciará el 1 de marzo en la Legislatura permitirá atisbar el futuro inmediato hacia este tema en particular. Porque, como están las cosas, parece haber llegado la hora de elegir un solo rumbo, sea el que sea, antes de empezar a perderse para siempre en el laberinto.

Allí, como se sabe, fatalmente el MPN se encontrará con el Minotauro, que espera, agazapado en las sombras del misterio, una oportunidad para aniquilarlo.

Rubén Boggi
Diariamenteneuquen.com

AddThis
 
page1sidebarnewspaperfe.png
Fuentes RSS

Contactanos


Descargas gratuitas


Portal S.M.Andes.Org

Acceso Registrado

Your are currently browsing this site with Internet Explorer 6 (IE6).

Your current web browser must be updated to version 7 of Internet Explorer (IE7) to take advantage of all of template's capabilities.

Why should I upgrade to Internet Explorer 7? Microsoft has redesigned Internet Explorer from the ground up, with better security, new capabilities, and a whole new interface. Many changes resulted from the feedback of millions of users who tested prerelease versions of the new browser. The most compelling reason to upgrade is the improved security. The Internet of today is not the Internet of five years ago. There are dangers that simply didn't exist back in 2001, when Internet Explorer 6 was released to the world. Internet Explorer 7 makes surfing the web fundamentally safer by offering greater protection against viruses, spyware, and other online risks.

Get free downloads for Internet Explorer 7, including recommended updates as they become available. To download Internet Explorer 7 in the language of your choice, please visit the Internet Explorer 7 worldwide page.